La vereda Chorro Seco ha sido, durante muchos años, un territorio de gran importancia para las familias campesinas que la habitan. Su escuela ha representado un espacio de encuentro, aprendizaje y desarrollo comunitario, convirtiéndose en un referente para varias generaciones de niños y niñas de la región.
Aunque existen pocos registros escritos sobre sus primeros años de funcionamiento, los documentos escolares más antiguos disponibles datan de 1991, cuando se registraba una matrÃcula de 19 estudiantes. Posteriormente, hacia 1996, la institución alcanzó uno de sus periodos de mayor crecimiento, con una población estudiantil aproximada de entre 38 y 42 alumnos, reflejo de una comunidad más numerosa y dinámica.
Los habitantes recuerdan que la escuela no solo cumplÃa una función educativa, sino que también era el principal escenario para el desarrollo de actividades comunitarias. En sus instalaciones se realizaban jornadas de salud organizadas por el hospital, visitas periódicas de un inspector y diferentes eventos deportivos, especialmente campeonatos de fútbol, que fortalecÃan la convivencia y la integración entre los habitantes de la vereda.
En cuanto a su infraestructura, la escuela inició como una construcción sencilla elaborada en esterilla. En 1992 fue reemplazada por una edificación en material, lo que representó un importante avance para la comunidad educativa. A lo largo de los años ha tenido diferentes transformaciones en su presentación: inicialmente fue pintada de azul con blanco, posteriormente de naranja con beige y, en la actualidad, luce los colores rojo y blanco.
Por esta institución han pasado numerosos docentes que, con dedicación y compromiso, contribuyeron a la formación académica y humana de los estudiantes, dejando una huella significativa en la historia de la comunidad, aunque no se conserven registros completos de sus nombres.
Con el paso del tiempo, la dinámica poblacional de la vereda cambió considerablemente. Los habitantes manifiestan que los hechos de violencia ocurridos en el territorio provocaron el desplazamiento de muchas familias, quienes se vieron obligadas a abandonar sus tierras. Esta situación generó una disminución significativa de la población y, en consecuencia, de la matrÃcula escolar. Actualmente, la institución cuenta con un solo estudiante, realidad que refleja los cambios demográficos que ha experimentado la vereda.
A pesar de esta situación, la escuela continúa siendo un sÃmbolo de esperanza y permanencia para la comunidad. Sus instalaciones ofrecen espacios amplios y adecuados para el aprendizaje, y siguen representando el compromiso con el derecho a la educación de los niños y niñas del sector.
En la actualidad, la Junta de Acción Comunal está conformada por 28 integrantes y es presidida por Diana Patricia Cardona Molina, quienes, junto con la comunidad, continúan trabajando por el bienestar y el desarrollo de la vereda Chorro Seco, manteniendo vivo el sentido de pertenencia y la historia de este importante territorio rural.

